BLOG: Consejos para Vivir el Ambiente de Forma Sana, Segura y Feliz

Soy Dani, prometido de Pao. Normalmente ella es quien escribe en el blog, pero hoy me toca a mí. No vengo a dar cátedra ni a decir cómo se tienen que hacer las cosas; solo quiero compartir lo que a nosotros nos ha funcionado después de varios años en el ambiente y de vivir situaciones que, vistas de lejos, parecen chiste… pero cuando estás ahí, no lo son tanto.

Algunos ya saben que antes de estar con Pao estuve varios años con otra pareja. Con Pao, el camino ha sido distinto, pero hay algo que se repite: el tema de los celos siempre ha sido parte natural de cualquier relación, estés o no en el ambiente. Para mí, los celos no son el monstruo que muchos pintan; son una señal de que hay emociones que hay que entender, hablar y acomodar.

Muchas veces nos preguntan si somos cuckold, vixen/stag o algo parecido. La realidad es más simple: somos una pareja swinger. Hemos hecho de todo, menos el tema de bisexualidad por parte del hombre, porque yo no lo soy. Desde el inicio, la base ha sido confianza, comunicación y acuerdos claros. No porque seamos “perfectos”, sino porque hablamos mucho.

Para dar un ejemplo muy sencillo: yo tenía —y sigo teniendo— una amiga muy atractiva. Durante mucho tiempo salía con ella a solas cada dos semanas, sin ningún problema. Hoy a veces salimos los dos con ella, otras veces no. La clave siempre ha sido la misma: hablarlo, sentirnos cómodos y respetar lo que el otro siente. Si algo incomoda, se dice. No se guarda.

Y justo por eso, con los años hemos visto muchas situaciones que para nosotros son focos rojos. Parejas que llegan a un club y la esposa está enojada, exigiéndole al marido que se acueste con otra mujer, pero desde el enojo, la presión y la frustración. La chica que no tiene nada que ver, parada ahí sin saber si irse o quedarse. Eso casi siempre viene de acuerdos mal hechos… o de acuerdos que nunca existieron.

También hemos visto casos donde dicen: “Sí, pero en cuartos separados, porque ella todavía no se siente cómoda viéndolo con otra mujer”. O peor: una vez salimos a cenar con una pareja donde la chica ni siquiera sabía a qué iba. No sabía que la habían llevado a una cita swinger. Eso, para mí, no tiene que ver con el ambiente: tiene que ver con falta de comunicación y de respeto.

No soy nadie para decirle a otros cómo vivir su relación. Solo hablo desde lo que a nosotros nos ha funcionado. Y algo que tengo muy claro es esto: no hay fórmula mágica para meter a alguien al ambiente. No existe la frase perfecta, ni el truco psicológico. Si tu pareja no quiere, es no. Así de simple. En el ambiente se dice mucho: “no es no, y no se pregunta por qué”. Lo mismo aplica dentro de la pareja.

En nuestro caso, lo que hacemos es preguntar mucho. ¿Cómo te sentiste? ¿Hubo algo que no te gustó? ¿Algo que te incomodó aunque no lo dijeras en el momento? Y sí, a veces uno se muere de ganas de algo, pero si el otro no está cómodo, se respeta. Eso, para mí, es la base de manejar los celos: dejar de pensar solo en ti y empezar a pensar en tu pareja.

Todo lo que hemos hecho —grabar, publicar, salir, conocer gente— ha sido por acuerdo mutuo. Nos sentimos más como cómplices que como “dueños” uno del otro. Disfrutamos esto porque lo hacemos juntos. Y por eso también lo digo claro: si alguien cree que el ambiente va a salvar su relación, va por el camino equivocado. Si no hay confianza, esto no la crea por arte de magia; al contrario, la puede romper más rápido.

Ahora, ya dentro del ambiente, también hay situaciones curiosas que se repiten y que vale la pena comentar.

Por ejemplo, algo que pasa mucho con Pao es que muchos hombres no se atreven a acercarse. O porque “está demasiado guapa”, o por miedo al rechazo. Algunos cuando por fin se animan, me preguntan primero a mí: “¿Puedo invitarla a bailar?”. Otros hacen algo más raro: me ignoran a mí como si fuera mobiliario del lugar y se fijan solo en ella..

Aquí no hay una regla universal. Cada pareja tiene su dinámica y se nota mucho en el lenguaje corporal. En nuestro caso, algo que nos gusta es que tomen en cuenta a los dos. Que no ignoren a ninguno. Que entiendan primero cómo nos movemos como pareja antes de lanzarse con propuestas directas.

El punto es este: en el ambiente no solo importan los acuerdos dentro de tu relación, también importa cómo lees y respetas los acuerdos de los demás. No todo es llegar y aventar frases o propuestas. A veces, observar un poco dice más que mil palabras.

Hay veces que podemos tener discusiones como cualquier pareja. Nada raro: diferencias, cansancio, malos días. Y a veces pasa justo cuando ya habíamos quedado de salir. Una regla de oro que tenemos es simple: si estamos enojados, no salimos. No forzamos planes ni ambientes cuando emocionalmente no estamos bien, porque eso casi siempre termina mal.

A los singles o chicos solos les digo algo directo: dejen los mensajes genéricos de copy-paste. Eso de mandar el mismo texto a todas las parejas o unicornios se nota… y mucho. Tómense el tiempo de leer el perfil, de entender quiénes son, qué buscan, qué les gusta. Que se note que sí hubo interés real.
Y por favor: menos pito-selfies. Puede haber mujeres a las que les guste, sí, pero hablando con parejas, son las menos. Tampoco manden fotos de hace diez años. Yo en mayo cumplo 40 y la realidad es que todos vamos a envejecer. Parte del juego es tener amor propio y aceptarse como uno es.
Si crees que tienes el pene pequeño, habrá mujeres a las que eso les guste. No lo disfracen agregando centímetros de más. Además, el promedio en México es de 15 cm, no de 25 como muchos juran.

No esperen tampoco a que las parejas estén en el playroom para acercarse. Con nosotros, al menos, suman muchos más puntos los que se toman el tiempo de llegar a platicar, conocer, conectar. No somos una pareja urgida; nos gusta la charla, la vibra, la química antes que nada.

Y en el caso de parejas, normalmente en clubes no interactuamos mucho. A veces se vuelve complicado estar cogiendo y al mismo tiempo cuidando que Pao se sienta cómoda, porque tiende a querer darme mano. Por eso, lo que mejor nos ha funcionado es algo más simple: salir primero a un bar vainilla, conocer a la pareja, ver si hay química, gusto, afinidad. Y si todo fluye bien, entonces sí, proponer ir a un lugar más cómodo.

Al final, nosotros vemos el ambiente así: cada pareja tiene sus reglas, sus gustos y su manera muy particular de hacer las cosas. No hay una sola forma correcta. Pero hay algo que sí es igual para todos: eso solo se sabe hablando. Sin adivinar, sin suponer. Hablando claro.

Hasta aquí lo dejo por ahora. Luego sigo contando más de esas historias que parecen chiste, pero que dejan muchas lecciones sobre cómo llevar esto de una manera más sana, más segura y, sobre todo, más feliz.

Suscribirse
Notificar sobre
guest
2 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
Seb
Seb
invitado
hace 1 mes

Interesante hno, gracias por compartir tu sabiduria. Abrazo